lunes, 21 de abril de 2008

¿MENOS DA UNA PIEDRA?

En lengua española existe una expresión acuñada que dice "menos da una piedra", el humano que despierta su sensibilidad entumecida hacia el medio natural pronto capta que este refrán o frase refleja nuestra ignorancia sobre el poder y la importancia de las piedras.
De entrada todos descendemos de las piedras al menos en el plano de nuestra existencia material (es posible que antes del big-bang hubiera otra anterior más etérica) porque en nuestro mundo esférico al comienzo solo había roca y llevó su tiempo convertir la roca en polvo y sacar la tierra. Asi que nuestro remoto antepasado, el pariente más lejano y el primer rostro visible de nuestro retrato de familia, es un risco todo caliente e intocable que luego va y se enfria abriendo paso al camino de los seres blandos. Un respeto por los más ancianos, un respeto por las piedras.
Las piedras son los testigos más antiguos que tenemos de la historia vivida. Aunque parezca que no se enteran de nada nos engañamos. Cada piedra está viva porque absorve y toma su energía del propio planeta o de la energía del mismo universo que infunde vida y conciencia a todo lo perceptible. Y cada piedra que puedes encontrarte en el campo o monte tiene su historia particular, una biografía por investigar que está marcada en sus roces, desprendimientos, rayas, picos, o las veces que ha descendido al horno del centro de la Tierra, se ha fundido y ha vuelto a salir quedando luego aplastada y revuelta con otras piedras que se amalgaman para luego desgastarse y así continuar el ciclo, son muchas las vidas que acumulan las rocas, seguramente algo parecido a lo que nos pasa a nosotros pero que no recordamos; las piedras sirven para mucho, túmbate sobre una piedra o roca, esfuerzate por relajar tu mente y verás su buen efecto, las piedras son tambien una medicina desconocida o escasísimamente usada. Porque tenemos una alianza y parentesco sideral con ellas siempre están dispuestas a absorber nuestras pesadeces emotivas y energéticas y por tanto tienen el poder de reducir o anular nuestras enfermedades o malestares. Son buena gente las piedras, muy tratables, silenciosas, impasibles, parece que se dejan hacer todo, nada quejicas, vamos un modelo de buena vecindad. Dice un proverbio de los médicos indígenas andantes del altiplano andino (kallawayas) que "nadie puede gozar de buena salud si no da de comer a la montaña" y verdad dicen porque ir a la montaña ya es entregar comida la la que portamos de ordinario pues estamos repletitos de cargas emocionales que la piedra engulle seguramente con mucho gusto y facilidad. Dificil de creer, parece cosa de fantasía ¿verdad?. El mundo real tiene aspectos que solo la fantasía deja entrever.
En resumen que deberíamos introducir cambios en estas expresiones y decir en vez de "menos da una piedra" "practica la generosidad de las piedras" que es dar sin que se note, algo muy aristocrático pero nada común entre nosotros al menos en estos calamitosos tiempos que nos ha tocado vivir. Paciencia y amor a las piedras. Trata a las piedras con deferencia, como seres vivos y serás respetado por ellas. El que se hace amigo de las piedras acaba cogiendo su fuerza, ellas se la prestan.